Autora: Ana Muñoz

Un pequeño acto de amabilidad de alguien que te atiende en un comercio, por ejemplo, puede mejorar tu estado de ánimo al instante. La amabilidad no solo produce un efecto positivo en la persona que recibe un gesto amable sino también en la persona que actúa amablemente con los demás. La amabilidad hace que son sintamos mejor, nos ayuda a sentirnos más unidos a los demás y mejora nuestra salud emocional y física.

A lo largo de este artículo, exploraremos cómo la amabilidad puede transformar tu vida y la de quienes te rodean.

Los efectos positivos de la amabilidad

1. Aumento de las emociones positivas. Ser amable con los demás ayuda a aumentar las emociones positivas que sientes y estas emociones están asociadas a una mejor salud no solo mental, sino también física. Es decir, si tienes alguna enfermedad o síntoma físico, trata de generar todas las emociones positivas que puedas (de forma genuina y sincera, por supuesto) y notarás cómo tu salud mejora. Proponerte ser más amable con los demás puede ser un buen modo de hacerlo.

2. Enseñar amabilidad. Un grupo de investigadores de la Northeastern University impartieron una clase de entrenamiento en compasión a un grupo de personas. Después, les pidieron que entraran, uno a uno, a una sala para asistir a una reunión. Al entrar en la sala se encontraron tres sillas: dos ocupadas por dos personas (actores y cómplices de los investigadores) y la otra libre, para que se sentaran en ella. Tras un par de minutos, entraba una mujer caminando con muletas y haciendo muecas de dolor y se apoyaba contra la pared. Los actores miraron para otro lado y no hicieron nada. De las personas que habían recibido el entrenamiento en compasión, alrededor de la mitad se levantó para ceder su silla a la mujer. Entre los que no habían recibido dicho entrenamiento, tan solo el 15 % se levantó. Según los investigadores, esto indica que nuestra voluntad para ayudar a otros es flexible y puede moldearse. Es decir, podemos enseñar a los demás a ser más compasivos y amables y aprender a serlo nosotros, sobre todo si nos lo proponemos.

3. Efecto en cadena. Si alguien es amable contigo, tendrás más probabilidades de serlo en el futuro con los demás. Por tanto, si eres amable con la gente, tanto conocidos como desconocidos, que te encuentras a tu paso cada día, puedes estar provocando un poderoso efecto en cadena, porque las personas que reciben tu amabilidad tendrán más probabilidades de ser amables con otros, los que a su vez también lo serán con otras personas, de modo que tu pequeño gesto puede tener unas consecuencias que ni te imaginas. En una película que vi hace tiempo y cuyo título no recuerdo ahora mismo, un hombre estaba pensando en suicidarse. Entra en un bar para tomar un café y la camarera, una desconocida que observa su expresión de desesperación y tristeza, le regala un trozo de tarta, diciéndole que, seguramente, es una de las mejores que ha probado nunca. Ese pequeño gesto de amabilidad le hace replantarse la idea de acabar con su vida.

La ciencia de la amabilidad: cómo afecta al cerebro y al cuerpo

La amabilidad no es solo un acto social; tiene un impacto real en nuestra biología. Cuando somos amables con los demás, nuestro cerebro responde liberando una serie de sustancias químicas que generan bienestar:

Oxitocina: conocida como la "hormona del amor", aumenta la confianza y fortalece los lazos emocionales. También reduce la presión arterial y protege el corazón.

Serotonina: un neurotransmisor clave en la regulación del estado de ánimo. Un simple acto de amabilidad puede aumentar sus niveles, ayudando a reducir la ansiedad y la depresión.

Dopamina: asociada con el placer y la motivación. Cuando somos amables, experimentamos una sensación de satisfacción similar a la que sentimos cuando logramos una meta.

Un estudio de la Universidad de California descubrió que las personas que realizan actos de bondad de manera regular informan de mayores niveles de felicidad y menos síntomas de estrés. Otro estudio publicado en el Journal of Social Psychology reveló que practicar cinco actos de amabilidad en un solo día puede aumentar significativamente la felicidad durante semanas.

Además, la amabilidad puede fortalecer el sistema inmunitario. Investigadores de la Universidad de Harvard encontraron que las personas que practican la generosidad tienen niveles más bajos de inflamación en el cuerpo, lo que ayuda a prevenir enfermedades crónicas.

Cómo la amabilidad impacta en diferentes áreas de la vida

Ser amable no solo te hace sentir bien en el momento, sino que puede influir en distintas áreas de tu vida.

1. En la salud mental. Reduce el estrés y la ansiedad al disminuir los niveles de cortisol, la hormona del estrés, mejora la autoestima y la sensación de propósito y ayuda a combatir la depresión al generar conexiones positivas con los demás.

2. En las relaciones personales. Fortalece los lazos con amigos y familiares, aumenta la confianza y la empatía en las relaciones de pareja y fomenta un ambiente positivo en la convivencia diaria.

3. En el ámbito laboral. Mejora el clima laboral y la colaboración entre compañeros, aumenta la productividad, ya que un ambiente positivo reduce el agotamiento emocional y puede abrir oportunidades, ya que las personas amables son percibidas como más fiables y agradables.

4. En la sociedad. Reduce los conflictos y fomenta la cooperación, crea comunidades más seguras y solidarias y disminuye la sensación de aislamiento social al fomentar la conexión entre las personas.

Los movimientos para fomentar la amabilidad

En muchos lugares del mundo, se han ido extendiendo diversos movimientos destinados a fomentar la amabilidad entre las personas. Por ejemplo, el gobierno de Singapur fundó un movimiento destinado a promover el comportamiento cortés y amable entre los ciudadanos; y, por lo visto, funciona. Según William Wan, el líder del movimiento, “hemos cambiado el modo en que ciertas normas sociales son aceptadas. La gente está empezando a ceder sus asientos en los autobuses, algo que no solía hacer”.

La fundación Random Acts of Kindness surgió en Denver, Colorado, como respuesta a lo sucedido en 1993, cuando varias personas, incluyendo algunos niños, fueron asesinados en un tiroteo de bandas. Una de las víctimas tenía tan solo 10 meses de edad. La organización hizo propia la frase de la escritora Ann Herbert: “Practica actos aleatorios de amabilidad y actos de belleza sin sentido”. La fundación anima a las personas a hacer algo amable por los demás con frecuencia.
El World Kindness Movement (movimiento de amabilidad global) se formó en 1997, en una conferencia en Tokio, cuando el movimiento de amabilidad de Japón decidió unir a grupos similares de todo el mundo. Está formado por un grupo de países miembros que va en aumento y su misión consiste en inspirar a las personas para que sean más amables entre ellas y conectar a las naciones para crear un mundo más amable.

Ejemplos de gestos de amabilidad en la vida cotidiana

Ser amable no requiere grandes esfuerzos ni recursos. A menudo, los pequeños gestos son los que marcan la diferencia en el día de una persona. Aquí tienes algunas maneras sencillas de incorporar la amabilidad en tu rutina diaria:

1. En el trabajo o estudios

  • Escucha activamente a tus compañeros sin interrumpir.
  • Comparte recursos o información útil con otros.
  • Elogia el trabajo bien hecho de alguien, incluso si no lo conoce mucha gente.
  • Ofrece ayuda a alguien que parezca abrumado con una tarea.
  • Evita participar en chismes o comentarios negativos.

2. En las relaciones personales

  • Sonríe más a menudo.
  • Pregunta genuinamente a tus amigos y familiares cómo están y escucha su respuesta.
  • Llama o envía un mensaje a alguien con quien no hablas desde hace tiempo.
  • Cocina o compra algo especial para un ser querido sin que sea una ocasión especial.
  • Haz favores sin esperar nada a cambio.
  • Expresa tu gratitud por las cosas que los demás hacen por ti, por pequeñas que sean.

3. En la comunidad y el mundo

  • Dona ropa o artículos en buen estado a quienes los necesiten.
  • Ofrece tu tiempo como voluntario/a en una organización benéfica.
  • Recoge basura en un parque o playa cercana.
  • Adopta una actitud amable en redes sociales, evitando insultos o comentarios negativos.
  • Defiende a alguien que esté siendo tratado injustamente.

En definitiva, la amabilidad es una elección. Cada día tenemos la oportunidad de hacer algo positivo por los demás, ya sea con una palabra, un gesto o una acción concreta. No es necesario realizar grandes actos heroicos; basta con ser consciente de cómo nuestras interacciones afectan a quienes nos rodean y cómo una simple muestra de amabilidad puede cambiar el día (o incluso la vida) de alguien.

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