Durante décadas nos han dicho que los estudiantes de sexo masculino son mejores en matemática mientras que las de sexo femenino son mejores en habilidad verbal. O que ellos son mejores en ciencias y ellas en letras.
El número de estudios realizados es ya tan grande que es imposible seguir haciendo esas afirmaciones, pero hay una diferencia que sigue siendo especialmente significativa: la mayoría de los delincuentes violentos son hombres.
Capacidades cognitivas
Tras examinar una gran cantidad de investigaciones, las conclusiones muestran que no existen diferencias o que son bastante pequeñas. En la capacidad para las matemáticas, por ejemplo, no existen diferencias entre hombres y mujeres. En la capacidad verbal, los investigadores informaron de una ventaja para las mujeres tan pequeña que apenas podía considerarse significativa. De hecho, los investigadores no encontraron ninguna diferencia significativa en ningún componente del procesamiento verbal.
En la aptitud para las ciencias obtenemos de nuevo los mismos resultados: ambos sexos están igual de capacitados para cualquier tarea de tipo científico, ingenierías, informática, robótica, etc.
Otras variables
Otros estudios han ido más allá de las diferencias cognitivas y han hecho análisis de gran cantidad de estudios sobre otras supuestas diferencias entre ambos sexos y, aunque resultará sorprendente a muchas personas, tampoco han encontrado diferencias significativas en otras variables como los estilos de comunicación, variables sociales y de personalidad, conductas motoras o razonamiento moral. En la mitad de los estudios, las diferencias encontradas eran muy pequeñas y en otros eran prácticamente inexistentes.
La criminalidad: una diferencia significativa
A pesar de que mujeres y hombres parecen ser más parecidos que diferentes en casi todo, hay un aspecto que destaca de un modo muy significativo: la gran mayoría de los crímenes violentos, incluidos violación y asesinato, los comenten hombres y el 90 % de las personas que están en las cárceles son hombres.
Aunque estos porcentajes pueden variar ligeramente de un país a otros, los datos son bastante parecidos. De hecho, el 90 % de todos los asesinos son hombres y casi el 99 % de los violadores son hombres. Los hombres también comenten casi el 82 % de los actos de vandalismo, el 83 % de los incendios provocados y el 80 % de todos los delitos violentos en general. ¿Cuáles son las razones de estas diferencias? La relación entre masculinidad y violencia es compleja y, probablemente, hay diversos factores implicados que se entrelazan entre ellos:
1. Masculinidad y presión de la identidad de género. El mundo ha estado dominado por los hombres durante siglos y muchos hombres sienten más presión para adquirir y mantener poder y estatus en dicha jerarquía. Se sigue fomentando la idea de que los hombres deben ser fuertes, dominantes y competitivos; es decir, masculinos, de modo que la masculinidad puede llegar a adquirir una importancia excesiva para ellos. Además, la masculinidad se expresa en contraposición a la feminidad: para ser masculino, no puedes ser femenino. Por este motivo, los hombres tienen más probabilidades que las mujeres de sentirse amenazados cuando se cuestiona su identidad de género y reaccionar de un modo que muestre su "masculinidad". Por ejemplo, sigue siendo más aceptable que una mujer lleve traje y corbata frente a que un hombre lleve un vestido.
2. Expresión de la ira. Los expertos creen que el factor más importante en la violencia masculina tiene que ver con que muchos hombres no saben realmente qué hacer cuando sienten ira o frustración. La vida nos presenta situaciones difíciles y respondemos al estrés que nos provocan de diferentes maneras. La mayoría de las mujeres han sido socializadas para expresar su ira y frustración o para interiorizar la ira. Por el contrario, muchos hombres son más propensos a reaccionar violentamente a las tensiones de la vida porque a ellos no se les anima ni se les socializa para que practiquen otras estrategias.
3. Supresión emocional. Existe la tendencia a fomentar y apoyar una especie de estoicismo superficial en los hombres y la empatía en las mujeres. Se socializa a los chicos para que repriman sus emociones y a las chicas para que las expresen. Esta socialización de los chicos conduce a una sociedad de hombres que carecen de las estrategias para gestionar adecuadamente sus emociones de manera saludable. Aunque muchos hombres no son violentos, los que lo son, generalmente carecen de estrategias para lidiar con sus emociones; esto puede hacer que canalicen sus frustraciones a través de la ira o la violencia.
4. Conductas de riesgo. Es socialmente más aceptable para los chicos que para las chicas expresar conductas de riesgo, como conducir una moto a toda velocidad, trepar a sitios peligrosos o pelearse a puñetazos para resolver las discusiones. Estudios en neurociencia han mostrado que los hombres tienden a buscar más emociones intensas y experiencias extremas. Este rasgo está vinculado con la liberación de dopamina, un neurotransmisor asociado con la recompensa y el placer. La testosterona está tambieén relacionada con niveles más altos de agresividad y conductas de riesgo. Si bien no determina el comportamiento de manera absoluta, sí influye en la probabilidad de implicarse en situaciones violentas. En muchas culturas, arriesgarsey asumir desafíos peligrosos se considera una demostración de virilidad y masculinidad.
5. Sobreexposición a la violencia. Como se ha dicho antes, casi todos los delitos violentos son cometidos por hombres. No obstante, aproximadamente el 78 % de las víctimas de violencia no sexual también son hombres. (Las mujeres tienen más probabilidades de ser víctimas de delitos sexuales y violencia doméstica). Los hombres, engeneral, están más expuestos a la violencia en grupos de iguales. Esto significa que los hombres están enseñando a otros hombres que la violencia es una solución viable a sus problemas.
6. Desigualdad económica y frustración. Aunque la pobreza afecta a ambos sexos por igual, los hombres suelen tener más presión para "proveer" y "demostrar éxito", lo que puede llevarlos a recurrir a actividades delictivas cuando sienten que han fracasado en los medios legales.
7. Factores relacionados con la violencia sexual. A pesar de los avances en igualdad de género, la violencia sexual sigue siendo un problema significativo. Factores como la cultura de la violación, la cosificación de las mujeres y la falta de educación afectivo-sexual juegan un papel importante en la persistencia de estos delitos.
El término "cultura de la violación" se refiere a un conjunto de creencias, actitudes y prácticas que normalizan, minimizan o incluso justifican la violencia sexual. Expresiones como "¿por qué iba vestida así?" o "ella lo provocó" desplazan la responsabilidad del agresor a la persona agredida. En películas, series y otros medios, es común ver narrativas donde un hombre persigue a una mujer hasta que ella "cede", lo que refuerza la idea de que el "no" de una mujer no es definitivo. La pornografía convencional, que es accesible desde edades muy tempranas, a menudo refuerza la idea de que las mujeres son objetos de deseo y que la violencia en el sexo es erótica, y enseña a los jóvenes dinámicas de dominación, sumisión y falta de consentimiento.
La cosificación se refiere a ver a las mujeres como objetos de placer, más que como seres humanos con autonomía y derechos. Este fenómeno sigue presente en muchos ámbitos: en la publicidad, las mujeres se representan con frecuencia como cuerpos sexualizados para vender productos. Algunos hombres pueden ver el sexo como un "derecho" dentro de una relación o como una meta a alcanzar, en lugar de algo basado en el deseo mutuo y el consentimiento.
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